(CÓMO HACER) UN PAÍS DONDE PROVOQUE VIVIR

Yo también me siento orgulloso de ser peruano. De nuestra gente cálida, trabajadora y creativa. De nuestro inigualable cebiche, pisco sour y toda nuestra maravillosa gastronomía. De Machu Picchu, Chan Chan, Caral, Sipán y nuestra rica historia. Del Manu, Colca, el río Amazonas, Llanganuco, el Huascarán y el Titicaca. De Vallejo, Fernando de Szyszlo, Juan Diego Flórez, Susana Baca, Gastón Acurio, Inés Melchor y Sofía Mulanovich.

Yo también me amanecí para gritar los puntos peruanos de nuestra extraordinaria selección de vóley en Seúl 88 y celebré los puntazos de Jaime Yzaga cuando le ganó al número uno del mundo, Pete Sampras, en el Abierto de EE.UU. Yo también me inyecto de iluso optimismo cuando juega nuestra selección y grito como loco cada gol de Paolo o Cuevita. Y la lista puede ser inacabable.

¿Pero saben qué? Me gustaría tener otros motivos de orgullo… quizás menos pomposos pero más determinantes en nuestra calidad de vida, en nuestro día a día, en nuestra felicidad. Que nos ayuden a construir un país mejor.

Imagino lo beneficioso que sería para todos los peruanos, LO BIEN QUE VIVIRÍAMOS, si al enumerar nuestros motivos de orgullo, antes que Machu Picchu y compañía, podamos decir con el pecho henchido de satisfacción:

Me siento orgulloso de ser peruano, porque nosotros:

  1. No enviamos mensajes de texto mientras manejamos.
  2. Solo tocamos el claxon en caso de emergencia.
  3. Cedemos el paso a las personas para que crucen la pista.
  4. No botamos basura en la calle.
  5. Compramos el pan en bolsa de tela para no contaminar el planeta. Además separamos la basura y reciclamos.
  6. No compramos artículos robados, ni entradas de reventa.
  7. No proponemos ni aceptamos sobornos. Somos honestos y por ende, implacables con los corruptos.
  8. Nos encanta ayudar, colaborar, servir.
  9. Nos enfocamos en buscar soluciones en lugar de quejarnos y echar culpas.
  10. Tenemos empresarios y políticos íntegros.
  11. No vemos ya niños trabajando en la calle, ni personas muriendo de frío por las heladas.
  12. No nos conformamos con estar bien nosotros y nuestras familias, sino que exigimos a los gobernantes que todos los peruanos gocen de sus derechos vitales como comer, tener un techo, luz, agua, salud y educación. Y gracias a esa actitud y compromiso, la pobreza está desapareciendo.

El día que realmente podamos decir eso estaremos camino a ser un país más próspero, más seguro, más justo. Un país donde provoque vivir. El país que todos queremos.

Por ahora, nos quedan dos opciones. Pensar que todo eso es una utopía y no realizar ningún cambio personal. O comprender que para que esas cosas (o algunas de ellas) sucedan, debemos empezar por nosotros mismos. Sin mirar al lado, simplemente haciendo.

Como dice un proverbio chino: Antes de salir a cambiar al mundo, date tres vueltas por tu casa.

Fernando Morán Barton

Coach, Facilitador y Blogger.