LA TRISTEZA ES COMO CAER EN UN POZO. EL SUFRIMIENTO ES VIVIR EN ÉL.

Dos amigos tuvieron un accidente muy grave que los dejó lisiados. Uno de ellos dedicó el resto de su vida a maldecir su suerte, no había día en que no renegara de lo que le había pasado.

 

El otro, luego del shock inicial y una comprensible depresión que le duró varios meses, decidió (ya que no podía cambiar las cosas) aceptar lo sucedido, adaptarse a su nueva vida en silla de ruedas y agradecer el hecho de estar vivo y seguir gozando de su familia.

 

A los dos les pasó exactamente lo mismo. Y ahora, uno de ellos es un tipo tremendamente infeliz. El otro, una persona que debido a que sintió muy de cerca la muerte, valora y disfruta con mayor intensidad cada minuto de su vida.

 

¿SIGUES PENSANDO QUE LA FELICIDAD DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS?

 

Aunque este tipo de tragedias (y peores) se dan, son menos comunes que los problemas que cotidianamente nos quitan la paz, el sueño y la vida.

 

Discusiones con nuestra pareja, un divorcio, conflictos en el trabajo, problemas de salud, falta de dinero, estrés, insatisfacción y un largo etcétera hacen que muchas veces nos sintamos infelices, derrotados… y nos entrampemos en el lamento o la culpa, en lugar de intentar cambiar nuestras circunstancias o simplemente aceptarlas.

 

Al final, lo que verdaderamente determina nuestros sentimientos con respecto a lo que nos sucede, no son los propios sucesos, sino EL SIGNIFICADO QUE LE DAMOS a ellos.

 

En lugar de victimizarnos y vivir en el “¿Por qué me tiene que pasar a mí?”, podemos mirar desde otra perspectiva y preguntarnos “¿Qué aprendizaje puedo sacar de este suceso doloroso?” o “¿DE QUÉ MANERA PUEDO ADAPTARME A MI NUEVA REALIDAD PARA QUE MI VIDA NO SEA UNA PERMANENTE DESGRACIA?”.

 

Es más fácil decirlo que hacerlo, es verdad. No es nada sencillo actuar con resiliencia en medio del dolor (normalmente es un proceso de duelo y aceptación a veces un poco largo). Pero cuando ya no podemos cambiar nuestras circunstancias, nos toca decidir la actitud con que seguiremos adelante.

 

Recuerda: el dolor muchas veces es inevitable, pero superarlo o perpetuarlo ya es elección de cada uno. O como dijo alguna vez el gran Jorge Bucay: “La tristeza es como caer en un pozo. El sufrimiento es vivir en él”.

 

Que tengan una excelente semana!

Fernando Morán Barton.