AHORA QUE ME ESTOY MURIENDO, SIENTO QUE ESTOY VIVO

Los beneficios de agradecer

No sabía cómo empezar este post hasta que me tropecé con una nota que mencionaba al Dr. Irvin Yalom, un reconocido Psicoterapeuta y además catedrático de la Universidad de Stanford, quien luego de muchos años dedicado a tratar enfermos terminales con expectativas de vida de aproximadamente 3 a 6 meses, reveló que un gran porcentaje de sus pacientes le confesaron, en la claridad de su agonía, sentimientos tan increíbles como: “POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA, SIENTO QUE ESTOY VIVO”.

 

Si lo analizamos bien, suena paradójico. “Ahora que me estoy muriendo siento que estoy vivo“. Es decir, muchos de los pacientes del Dr. Yalom por primera vez en sus vidas apreciaban el hecho de respirar, de conversar con un familiar, de mirar a un niño jugar, de tener una persona amable que los ayuda a cada momento.

 

Esto tiene que ver con esa actitud de apreciar lo bueno, de enfocarse en ello, de agradecer por cada bendición que tenemos, por pequeña o simple que parezca. Actitud poco común en la mayoría de nosotros.

 

APRECIAR significa aumentar el valor que le damos a algo (apreciar es antónimo de depreciar). Es decir, nosotros elegimos el valor que le damos a cada situación, a cada experiencia, a cada persona, a cada cosa.

 

Cuando apreciamos diariamente las cosas buenas que Dios/La Vida/El Universo nos provee y las agradecemos, lo bueno aumenta su valor. Cuando nos enfocamos en lo “malo” que nos sucede, en lo que nos falta para “ser felices”… lo malo también aumenta su valor!!!

 

La pregunta podría ser entonces: ¿Necesitamos que algo extraordinario o trágico suceda para apreciar la infinidad de cosas buenas que la vida nos regala? Si cultivamos el hábito del agradecimiento, no lo necesitamos.

 

Que tengan una linda semana!

Namasté.

Fernando Morán Barton.