RUIDÍAZ, TE PERDISTE UNA GRAN OPORTUNIDAD

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Como ya todo el planeta sabe, Perú eliminó a Brasil de la Copa América con un gol ilegítimo, hecho con la mano, y hoy miles de periodistas, hinchas, gente del fútbol y obviamente el pueblo brasileño, están destrozando al árbitro del partido.

 

Mi pregunta es: ¿Tanto nos puede cegar la pasión? ¿Es acaso el árbitro el protagonista de este hecho que muchos describen como vergonzoso? ¿No será que lo realmente vergonzoso es (o debería ser) hacer trampa? ¿No nos dijeron cuando éramos niños que el deporte promueve valores como el respeto y la integridad? ¿No les seguimos diciendo eso a nuestros hijos?

 

¿Tanto poco conscientes somos que celebramos la “viveza” (suena mejor que trampa) del jugador y acribillamos al árbitro, quien tiene que decidir en segundos y en medio de jugadores que obstruyen su visión? Es cierto que tuvo un error serio, decisivo. ¿Pero acaso no cometemos diariamente errores importantes en nuestro trabajo, en nuestro hogar, en los negocios, practicando un deporte o lo que fuese? ¿Merece el árbitro que la gente lo repudie por un error?

 

Este post no pretender convertir en villano a Ruidíaz, no es el primero ni el último que lo hace. Otros futbolistas como Tulio, Maradona, Thierry Henry y decenas de colegas se le adelantaron hace mucho. Lo que me inquieta es la tranquilidad con que la sociedad, es decir, nosotros, aceptamos y peor aún, aplaudimos, actitudes como estas.

 

Un amigo muy querido me contaba hoy en la mañana que su hijito de 6 años, a pesar de ser fanático del fútbol y obviamente de la selección peruana, no entendía cómo es que ese gol había sido convalidado. Claro, un niño no está contaminado por esas ideas lamentables como: “pero si todo el mundo lo hace”, “¿acaso los brasileños no lo hubiesen hecho?”, “¿y qué quieres, que Ruidíaz sea tan idiota de decirle al árbitro que fue mano para que anule el gol y quedemos eliminados?”

 

SÍ, EXACTAMENTE. ESO PUDO HACER. Poner la mano para meter gol puede ser un acto reflejo, de segundos, no descalifica a nadie. Pero si la integridad fuese uno de sus valores inmediatamente la consciencia lo hubiese hecho actuar como el volante alemán Aaron Hunt, quien hace dos años en un partido de la Bundesliga entre Werder Bremen y Nuremberg cayó en el área, el árbitro cobró penal, pero se retractó luego de que el propio mediocampista le dijera que no había sido falta. Y ejemplos hay varios, Hunt no ha sido el único “tonto” en la historia (adjunto el enlace de ese acto de honestidad: https://www.youtube.com/watch?v=jpqrOvbUoZ8).

 

Raúl Ruidíaz, mi hermano. Has demostrado muchas veces (y podrás seguir haciéndolo) tu calidad como futbolista. Ayer tuviste la inmejorable oportunidad de demostrar tu calidad humana. Tu honestidad. El nombre del árbitro no hubiese dado la vuelta al mundo sino el tuyo, con toda la prensa diciendo que un peruano dio una lección de integridad y juego limpio. Hubieses sido un orgullo para tu familia, motivo de admiración y respeto de millones de personas, te lo aseguro. Sí, es verdad que muchísimos te habrían tildado de idiota, pero cuando uno hace las cosas correctas no importa mucho lo que piensen algunos.

 

Pero elegiste diferente.

 

Ruidíaz, mi hermano, te perdiste una gran oportunidad. Grité el gol como loco, pero cuando vi las repeticiones hubiese deseado que aunque quedemos eliminados, un peruano nos diese un motivo más de orgullo. Algo ejemplar que contarle a mis hijas y sobrinos. Porque hablarles de Machu Picchu no me sirve mucho para sembrar valores en ellos. Y porque en un tiempo no importará mucho en qué puesto quedó Perú en la Copa América, pero si hubieses elegido distinto tu gesto no se olvidaría nunca.

 

Y nosotros como hinchas, como adultos, como padres, como seres humanos, creo que también tenemos acá una gran oportunidad de tomar consciencia. O mejor dicho, de enseñar. De decirles a nuestros hijos que siempre es mejor hacer las cosas correctas, así ello no nos favorezca. De no aplaudir gestos deshonestos, bajo ninguna circunstancia. De dejarles claro que el fin no justifica los medios.

 

Aunque pensándolo bien creo que no tenemos que enseñarles todo eso. Ellos ya lo saben. Al menos el hijo de mi amigo.

 

Que tengan una excelente semana!

 

Namasté.

Fernando Morán Barton.